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TERAPEUTA GRUPAL
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27 de Septiembre, 2010 · psicologia

EL TIEMPO ESE FLUIDO INVISIBLE E INEVITABLE

EL TIEMPO Ese fluido invisible e inevitable

de Alfredo Moffatt, el El Viernes, 10 de septiembre de 2010 a las 17:10

Las puertas del tiempo

 

El pasado es un adentro, algo conocido, y el futuro es un afuera, algo que no está en mi memoria, que es mi "adentro". El presente es una puerta (que, a veces, puede estar cerrada)

a través de la cual , pasamos del pasado al futuro. O sea que nosotros vamos desde adentro, mi ayer, hacia afuera y mañana: vamos de adeyer  a afuñana.

Pero desde otra perspectiva, puedo pensar que el presente es donde yo transformo el futuro en pasado. Podemos decir también, que vivir es fabricar pasado, fabricar memoria, y poner todo eso adentro.

También vivir es salir hacia afuera, empujados hacia el futuro, y sorprendernos. De todas maneras, para poder aliviarnos de ese sentimiento de continua zozobra  y  estar arrojados a un futuro desconocido, y perdiendo el pasado conocido, es que la cultura inventa las ceremonias, los ciclos y las repeticiones, que nos crean la fantasía de que el tiempo es reversible.

Así que no sabemos si lo único que existe es el tiempo, y nosotros quedamos afuera de esos presentes "reales" que se evanescen, o si lo único que existe es el presente,  y lo demás es una ilusión.

La reversibilidad del espacio permite la fantasía de volver al pasado, lo cual aparece como una forma de reversibilidad del tiempo. Supongamos un mundo extraño donde no se pueda regresar a los espacios que uno ocupa. Por ejemplo, uno entra a otra habitación y, después de un tiempo, no puede regresar a la  que estaba antes, de modo que no sólo cambia en forma irreversible el tiempo, sino también el espacio. Sería, entonces, casi imposible, conservar la identidad, es decir, reencontrarse con uno mismo.

Para los indios quechuas, que viven en el Altiplano, el tiempo eterno es aquel gran tiempo en que todo el pasado no está detrás sino alrededor, y el futuro también. Y el tiempo infinito está en ese espacio infinito que son las enormes llanuras que dan lugar a estas cosmogonías.

También hay otras puertas para el gran tiempo: el enamoramiento (especialmente en el orgasmo), un triunfo largamente esperado, la vivencia provocada en un laboratorio psicodramático  o por la ingesta de drogas psicoactivas... Todos ellas pueden a un sentimiento del instante total, donde un segundo es el infinito.

 

El laberinto del tiempo

El cuerpo es el lugar donde el tiempo atraviesa el espacio.

El tiempo  es como un territorio laberíntico, azaroso, y que no tiene retorno. El marco de realidad da mapas y brújulas para que el yo lo atraviese, y, además, construye representaciones reales de retornos (en los cortes o presentes). Son los ciclos que permiten falsificar la reversión.  ( Este 1° de enero, ya lo viví varias veces).

 

El espacio nos permite burlar al tiempo

El tiempo, en realidad, es la memoria del espacio, porque lo único que existe es el espacio. Decir recuerdo, decir memoria, es evocar un espacio sucedido.

La  secuencia de espacios sucedidos es el tiempo, pero sólo debido a que el espacio se mueve, es decir, cambia, y, por lo tanto, crea el tiempo. Pero, como el devenir es un proceso continuo, es necesario crear el  presente como una convención que dice: Hacemos de cuenta que existe un estado del campo que no se está transformando,  y a esa tajada, percibida como detenida, la llamamos presente. De la otra manera, el continuo fluir  de la transformación haría imposible percibir etapas distintas.

La inmovilidad del espacio permite la ilusión de la reversibilidad del tiempo. Lo que sólo podemos hacer es entrar a la misma escenografía, al mismo espacio y  hacer la misma ceremonia, el mismo ritual que  se hizo antes, pero en realidad, no con eso se entra al mismo tiempo, sino que es otro tiempo (pero puede ser tan parecido todo que "volví a lo mismo"). La repetición de la escenografía del espacio me permite soportar la transformación irreversible del tiempo. Volver al mismo espacio nos ilusiona con volver al mismo tiempo.

 

El aquí, el allá y el más allá

Hay tres grandes espacios: el aquí, el allá y el más allá. El aquí es el presente, el allá es lo imaginario y el más allá es el misterio. En el aquí, están operando los médicos, es lo orgánico, es la realidad, es el instante; en el allá, operan los psicoterapeutas, con lo psicológico, el imaginario lastimado. Y el más allá contiene las preguntas que no tienen respuesta, y en él operan los sacerdotes, los filósofos. Es el espacio metafísico.

Nosotros, los psicoterapeutas, no sabemos ni tenemos que operar en el aquí porque eso es de los médicos, ni tampoco corresponde operar en el más allá, lo metafísíco y religioso. Nosotros operamos en lo imaginado, es decir, en el allá.

 

¿Adónde elegimos vivir?

Los tres espacios del tiempo: Primero: El pasado es el único seguro, es lo que sucedió y estamos seguros de que fue (la memoria).

Segundo: El presente es lo único real, el ahora, lo que percibo con mis sentidos (la percepción).

Tercero: El futuro es lo único importante porque es lo que nos va a pasar (la imaginación).

El pasado ya pasó ... no es un peligro, el presente lo estoy viviendo, pero, en el futuro, no sé lo que me espera.

 

Las cuatro escalas del tiempo.

La primera es la percepción, el ahora, los segundos, el espacio, el instante. El segundo nivel es el hábito, la tarea, la trama cotidiana, los días,  y su espacio es la casa. El tercero es el tema del destino, el proyecto de vida; la edad es la de la infancia, la adolescencia, la adultez, etc., y el espacio que le corresponde es la ciudad. El cuarto es el tema de la trascendencia, es la gran historia, y se mide en siglos; es el infinito, las épocas de la humanidad, y el espacio es el mundo, o el Universo.

También podemos decir que el primer nivel es acrónico, es la acción en el momento, es una acción sin historia. El problema ahí es la orientación del campo perceptual; el segundo nivel está armado desde los hábitos cotidianos, la familia y el trabajo semanal; el tercero es la historia de vida, el destino de cada uno. El último y cuarto contiene la angustia de muerte, el sentido final de la existencia, es el nivel metafísico. El primero es el cenestésico, el segundo la vida cotidiana, el tercero es el sentido de mi vida y el cuarto es el sinsentido de mi vida, porque es la muerte.

 

Inventando neologismos para el tema del tiempo

Crono, temporar, cronar, temporar, Gestalt forma, formar.

El sentido cuando una situación está gestalteada cronalmente.

Cronoforma o cronotrama.

Cronar es temporar, argumentar e historiar.

Gestaltear es formar, configurar, integrar, cerrar.

La navegación en el tiempo: TEMPO NÁUTICA  TEMPONAUTA CRONONAUTA   PSICONAUTICA   PSICONAUTA

 

El tiempo es un invento de los humanos

No creo que el tiempo sea tan inasible como decía San Agustín. El decía que si le preguntaban qué era el tiempo, no sabía contestar, pero si no se lo preguntaban, sí sabía lo que era. El hablaba como si el tiempo humano no fuera un mecanismo simbólico inventado por la mente de la gente. Lo que existe objetivamente son los estados discontinuos, y el ligarlos de acuerdo a un argumento, armar una historia de causas y efectos es una invención humana que tiene sus reglas determinadas. La principal es el lenguaje con los tiempos de verbos y sucesión de palabras; otra es el campo espacio-temporal con recorridos y horarios; otra son las normas con ceremonias sociales y hábitos. Todo esto construye el tiempo social que da después la estructura para el tiempo subjetivo. El otro tiempo, el "natural", está compuesto sólo por estados inconexos del universo físico, lo cual todavía no es la "realidad humana".La "realidad" sólo "existe” cuando el hombre, con sus símbolos, la construye.

 

La isla

El infinito está adentro, es decir, el tiempo en crudo (que, en realidad, no es tiempo). Afuera está el grupo, y entre el grupo está la realidad, el tiempo organizado. Luego, esta isla de racionalidad, construida afuera, se introyecta y se transforma en la isla yoica interior  que es algo así como la construcción interna de la cultura externa.

 

El fluido entrópico.

El tiempo es como un fluido transformador invisible e imparable que degrada la información, ataca a la identidad, porque la transforma, y nos deja entre dos espacios: el que se nos viene encima y el que se nos escapa.

 

¿Lo deseamos o lo tememos?

A los objetos de adelante los evitamos, los controlamos, porque son desconocidos y les tememos, y a los de atrás los retenemos porque son conocidos y los queremos. El tiempo puede tener dos sentidos: nosotros vamos hacia delante, tenemos un proyecto, con una actitud activa respecto a la temporalidad , o también podemos vivenciar lo contrario, puede ser una percepción pasiva, que el viento sopla desde el futuro hacia nosotros, es decir, vemos el viento entrópico como peligro.

 

Estaba tan quieto que no se veía…

¡Qué difícil es estudiar lo obvio, lo más inmediato…!. Porque siempre lo obvio es un fondo y el tiempo, o sea la transformación continua de la realidad, es difícil de estudiar, porque, precisamente, es el fondo. Es como la libertad o el aire. Se perciben cuando faltan. Freud  no pudo analizar el tiempo (la transformación como problema existencial) porque la Viena imperial era un mundo tan estable, tan estable, que el tiempo no era problema. Estaba tan quieto que no se veía…

 

La vida desde un reloj

En su momento, no entendí lo de Ronald, el padre de Tommy, cuando estaba con su cáncer terminal en el Hospital Británico, e insistía en que le llevaran su reloj. )Para qué lo quería en esa situación?. Ahora, después de muchos años, pensé una respuesta: toda su vida había sido un empleado, sujeto a horarios, y con el reloj se le reestructuraba el tiempo que era lo que estaba por perder al morir.

 

El tiempo irreversible

La reversibilidad del espacio (volver al lugar en que uno estuvo) permite una ilusión de reversibilidad del tiempo, pues las escenas vividas tienen siempre una escenografía que al volver a verla (percibir = ver, oír, tocar y oler) nos reinstalamos en ese presente-sido porque  en última instancia "el presente” es una consecuencia de un encuentro YO - TU en un contexto de ELLOS (la escenografía que define reglas de interpretación).

La escenografia es el espacio semantizado, que lo llamamos hábitat, y que sostiene la escena cotidiana. Ese lugar  "casi igual”  permite el establecimiento de hábitos, en el mismo lugar se vuelve a hacer lo mismo ("pero el mismo río no es el mismo río"). Además, la ceremonia es la repetición de lo que se hizo, por lo tanto, se lo re-crea  (se vuelve a vivir lo mismo). Esto es más riguroso en lo que se llama ritual, que cuida cada detalle de la repetición.

 

El espacio-tiempo

La conciencia está en tránsito, está en el pasaje, y, por lo tanto, no esta en ningún lugar , en ningún espacio. Es decir. el movimiento sólo existe en la conciencia (porque esta tiene la condición de recordar). Esto casi equivale a decir que el espacio, como lo concebimos (cada cuerpo debe ocupar un lugar en el espacio) no existe.

El espacio es una sola cosa con el tiempo; no hay espacio sin tiempo porque nosotros (los humanos) no podemos ver el espacio sino desde el tiempo (del cual no podemos salir) porque toda percepción es figura cronal ( de chronos: tiempo). Esta figura se percibe sólo en la sucesión temporal; es un invento de la conciencia, porque esta puede unir el recuerdo con la expectativa. Es decir, ver en el devenir, en el movimiento.

 

Desde el espacio, arreglar el tiempo

La tarea terapéutica sucede en el espacio real, pero es una tarea muy curiosa porque es arreglar el tiempo que está en lo imaginado. Desde el espacio, arreglamos el tiempo.

También podemos decir que la terapia es el resolver el cruce, el entretejido, entre el diálogo en el espacio con el otro, y el diálogo en el tiempo conmigo mismo. Tengo que hacerme amigo de vos y también del que está adentro de mí.

 

Descubrimientos de Tommy

Me acuerdo de mi primo Tommy, gran esquizofrénico, y su descubrimiento de que nunca volvemos al mismo lugar en el sistema solar; por lo tanto, nada vuelve a su lugar.

Pero, por otra parte, muchas veces, cuando íbamos a algún lugar en que nunca antes habíamos estado, él decía "ya estuvimos acá", y, además, “esto que está pasando ya sucedió". Era el tema del "déjà -­ vu", pero en forma concreta, no como sensación sino como seguridad psicótica.

 

El eslabón era el tiempo

A Darwin se le perdió el rastro pues él hacía un seguimiento de la evolución morfológica orgánica en el espacio, buscando el eslabón perdido. En cambio, el salto cualitativo del mono al hombre fue realizado en otra dimensión, que no deja rastro, que es la del tiempo. Es decir: el hombre, al inventar  tiempo hizo el salto cualitativo. El eslabón era el tiempo.

 

Mis confines

Mi universo está acotado, definido, por cuatro confines. Uno es el nacimiento, es un límite entre la no existencia y el comienzo de la existencia, mi ingreso. Otro fin es mi muerte, que es el egreso. Otro fin en el mundo físico son mis células, mis átomos, lo más chiquito. Otro confín es el Universo, los planetas, las galaxias.

Mi universo es el que trascurre entre mi nacimiento y mi muerte, en el tiempo, y mis células y mis planetas, en el espacio.

 

Aguantá la película…

Cuando te das cuenta de que existís, la película ya empezó  y no te van a dejar salir del cine hasta que termine, a menos que salgas “quemando el cine” ( de un balazo en la cabeza, lo cual sería muy violento…)

 

Adentro era el caos…

El infinito está adentro, en nuestra subjetividad; es el tiempo en crudo, que, en realidad, todavía no es realmente tiempo. Afuera está el grupo, y el grupo construye la realidad, el tiempo organizado. Luego este territorio de racionalidad construida afuera se introyecta y se transforma en una isla yoica interior de racionalidad, que es algo así como la incorporación de la cultura externa. Por supuesto, todo esto lo hace la palabra, que estabiliza lo caótico interno, porque permite la categorización en la cultura de eso que, adentro, no tenía palabra.

 

Los psiconautas

Organizar un taller del tiempo para explorar el pasado y el futuro de cada uno, algo así como un Club de Psiconautas. Hay dos maneras fundamentales de sostener la historicidad, de generarla. Una es sólo de sostén, son las secuencias que nos entretienen: el fútbol, las telenovelas, los hábitos, las ceremonias cotidianas. Hay otras que son los modelos de integración, que es lo que nos permite elaborar, como podría ser, tal vez, una buena película de Bergman, que nos permiten entender algo de las transformaciones de la vida y son elaborativas, es decir que realizan una tarea, no la tapan. Por lo tanto, en algún momento la terminan y no es necesario más dosis. En cambio, las de sostén son como prótesis de la continuidad de la conciencia pero, como son evitativas, son adictivas; es decir que si suspenden, aparece lo tapado. Hay que repetir la dosis siempre.

De todas maneras las que son integrativas y van al fondo del tema, hacen aparecer el vacío. El gran agujero de la vida, y la tarea es aceptar razonablemente el sinsentido final de la existencia. Razonablemente, digo, porque no es posible aceptarlo totalmente, ya que enloquece. Es el tema de la muerte: sólo saber que está ahí ... y nos espera... Ese es el gran agujero.

 

El tiempo circular

La calesita se mueve pero no camina. Cualquier percepción visual, auditiva, o cenestésica  que se repite (es decir, monotonizada) paraliza el pasaje, pero no deja caer la conciencia en el vacío, pues lo llena  con una estimulación que se vuelve a producir. La monotonización de la percepción lleva a entrar en trance. Se hace con bailes con tambores, luces hipnotizadoras, o  con los vaivenes de la cuna, que nos hacen salir del tiempo como tiempo-camino y nos hacen entrar en tiempo-círculo, que nos permite descansar un poco del tiempo-camino. Pero si nos quedamos demasiado en el tiempo-círculo, nos aburrimos. Esto es lo que le pasa al neurótico obsesivo, que se defiende del cambio, que no puede manejar, con los rituales.

 

PASADO PRESENTE FUTURO

El presente

El presente real es como un espacio encerrado, definido por otras dos dimensiones imaginarias, inaccesibles, que son el pasado y el futuro. Podemos decir que vivimos fuera de nuestra historicidad; hacemos la vida, pero para depositarla en los espacios imaginarios. En cada presente no existimos porque estamos ocupados en la percepción del campo en ese instante. Existimos cuando memoramos  o esperanzamos. En el presente concreto, el de la acción y de la sensación, volvemos a ser animales, somos todo cuerpo.

También podemos considerar que el presente es la última parte del pasado o la primera parte del futuro. De modo que el presente, en última instancia, sería un corte entre lo que sucedió y lo que va a suceder. En realidad, no existiría el presente porque es sólo el pasaje o la transformación de futuro en pasado. Y también podemos decir lo contrario, que lo único que existe es el presente, pues cuando recordamos o futuramos, lo hacemos desde el presente

  

Encerrado en el presente

El humano fáctico, el hombre o la mujer que sólo hacen están insertados en una trama

cotidiana con una seriación de tareas y están fuera de la temporalidad, pues el yo está llevado por la serie de tareas que actúa como una cinta continua de presentes fácticos instrumentales, con lo cual tiene la corriente de conciencia conectada a la rutina de tareas. Sólo cuando, por algo, se detiene la cinta, por la separación de vínculos simbióticos o la brusca desocupación, se corta la cinta que sostenía la conciencia en forma externa y aparece la angustia y la neurosis. El hombre fáctico no tiene problemas mentales, no recuerda ni imagina dramáticamente, siempre que no se detenga la burocracia cotidiana con la que construye su pobre temporalidad, porque ahí sí entra en crisis y se enferma porque no es sostenido por su memoria y sus esperanzas. Es la personalidad existencialmente vacía.

El protagonista de las series norteamericanas corre todo el tiempo para que "el tiempo" (el pasado) no lo alcance. No hace duelos (como buen psicópata) y por eso no tiene recuerdos (historia) y queda condenado a correr para mantenerse siempre dentro del entorno del presente.

 

Si pierdo al otro, pierdo el tiempo

El presente es la contestación del otro. El presente existe sólo en el diálogo pues está

terminado de definir, de construir a partir de la contestación del otro; el que no dialoga queda fuera del presente grupal, por lo tanto queda en su propio imaginario. La contestación del otro es no solamente la palabra, es la mirada, la acción. Para encontrarme con el otro, necesito que se defina entre los dos un aquí-ahora. Si estoy solo, no necesito un aquí-ahora, y mi imaginación va del recuerdo a la esperanza libremente.

 

 

El presente como cortadura

El presente configura el tiempo; es una cortadura que lo divide en dos conjuntos de información: el pasado y el futuro; y, al organizar una sucesión de cortaduras, es decir, presentes sucesivos que constituyen una historia, construye lo esencial del tiempo, que es su historicidad.

Por eso, cuando desaparece un vínculo muy importante, ya no hay más contestación de ese otro que me ayude a leer este presente, porque los presentes dependen del conflicto con el otro, ya que si no hay conflicto no hay presente. Y por lo tanto, deja de tener lectura esto que sucede ahora.

 

Gracias, mamá y papá…

Fui, soy y seré, gracias a mamá y papá. Es el enunciado de la teoría temporal más corta que

pude lograr. Yo recorro el tiempo gracias a  mamá, que me enseñó los vínculos de placer y de frustración, y además, gracias a papá que me enseñó las reglas, y cuidó el afuera. Mamá cuidaba el adentro y me acariciaba. Es la familia-mamá, el trabajo-papá. Con familia y trabajo yo camino mi historia de ayer a mañana.

 

Cómo extraño a los que fui…

El concepto de "yo sido” permite extender el concepto de vínculo fantasma de modo que comprenda también la pérdida de nuestras identidades históricas, todos los yos que fuimos antes. Es decir no sólo perdemos a los otros a través del tiempo, sino que perdemos también a los que fuimos; en otras palabras, también nos separamos de nosotros mismos, también hay vínculos fantasmas con nosotros mismos.

 

Vacío de ayer, lleno de hoy....

La sobrevivencia física de varios objetos que aparecen en las historias permiten unir distintos espacios del tiempo. Este es el valor de los objetos que testimonian aquella escena que quedó pegada al objeto: testimonian que fue verdad y podemos recordarla, como "ese autito rojo que me regaló mi papá cuando ... " O también los edificios y los rincones de la ciudad tienen esta capacidad de evocación y dan realidad a  ese recuerdo tan evanescente.

El triunfo, la venganza, o, incluso, un objeto, cualquier cosa largamente deseada, cuando es lograda, da sensación de realización, pues simplemente es un momento de integración histórica entre mi yo de ayer que lo tenía como vacío a ese objeto, y el yo de hoy que lo posee como lleno, no como ausencia sino como presencia. Vacío de ayer, lleno de hoy....

 

No cambió el mundo, cambió la mirada

Cuando los viejos dicen que “su tiempo fue mejor", “todo tiempo pasado fue mejor", tienen razón, pero de lo que no se dan cuenta es que, ellos, en ese pasado, veían el mundo como jóvenes, es decir, un mundo brillante, lleno de energías. Ahora están viendo su mundo actual desde la mirada del viejo, con la desesperanza y el cansancio. Entonces no es que cambia el  entorno, sino que cambiaron ellos.

( Se han ido aquellas buenas erecciones…)

 

Lo hacemos por ellos

Es conveniente que cada generación herede problemas de la anterior, porque así tiene una tarea, que es resolver el problema, el conflicto, armar el rompecabezas.

Los jóvenes de hoy tendrían que estar agradecidos, porque les dejamos un mundo hecho mierda... No se van a aburrir...

 

Siempre es ahora

¿Por qué siempre que me pasa algo me pasa ahora, en el presente?. Contestación gestáltica: Porque lo único que existe es el ahora.

)Por qué siempre es ahora? Siempre que me percibo es ahora porque sólo existimos en una sucesión de presentes, de aquíes y ahoras; no hay nada más que eso.

 

El pasado sólo sirve para el futuro

Consideramos que el Instinto" mótil del psiquismo, que es el estar arrojado hacia el futuro, crea la expectativa del yo; en tiempos de crisis, es más importante que el instinto sexual, porque el problema es la continuidad del yo, tema de la terapia de crisis, y no los avatares en la historia infantil de las pulsiones libidinales, que es el tema del psicoanálisis.

 

Me arrojo para encontrarme

La palabra controla la transformación para que sea entendible. La secuencia consiste en colocar pedazos de pasado en el futuro; la planificación consiste en poner una marca allá en el futuro para después encontrar la marca y saber que estamos en una historia.

 

Máscaras y calesitas.

Representar y usar la máscara es la histeria, y la calesita es la neurosis obsesiva, el ritual. Son las dos grandes defensas frente a la desaparición (el pasado) y la incógnita (el futuro). Vivimos entre la nostalgia y la incertidumbre, defendidos de ese tiempo ladrón, por máscaras y calesitas.

 

Los NO son el fondo de los SI

El “vacío por delante” ( el futuro ) nos exige una plataforma (camino-puente), y, para que no se produzca vértigo, tiene también barandas y, a veces, techo: por lo tanto, a veces llega a ser, en realidad, una jaula, que nos determina el SI, por recorte de todos los NO.

Sin jaula, nos chuparía el vacío.

 

La ventanilla

Un camino es un movimiento, un recorrido, es decir, un pedacito de tiempo. Está asegurando una sensación de continuidad de los presentes ( que son, en sí mismos, inconexos). Cualquier viaje asegura la sensación de vivir porque me instala en la expectativa. Cuando voy en tren, prefiero el asiento de la ventanilla,  para ver cómo pasa el mundo, y eso me da la sensación de que avanzo, de que estoy vivo.

 

El origen de las depresiones

Si el presente no está contenido (contextuado, interpretado) por una escena, en una secuencia, por  el futuro (proyecto), entonces, se lo sostiene con el pasado, que es la definición de la depresión.

 

Figura cronal

La consecuencia de la contradicción del conflicto, de la diferencia, es lo que produce energía, organiza el campo en figura-fondo. Algo que debe resolverse orienta el campo, produce prospectiva, es decir "crona" el tiempo, genera una expectativa. El hastío y el aburrimiento es la no orientación del campo; si no hay deseo, y no hay miedo, no podemos ver, no se configura el campo, la percepción no se produce en un campo indiferenciado. Incluso el lenguaje lo dice: “Esa persona está indiferente”, no puede ver cosas diferentes. Por lo tanto desaparece la energía.

 

La ilusión del movimiento

El cine no existe, son fotos que están en el espacio, fotos que se pasan en una secuencia de velocidad superior a la persistencia de la imagen en la retina, de modo que cuando se ve que Marlon Brando se mueve, en realidad fue la proyección sucesiva y rápida de fotos fijas de Marlon Brando, cada vez en una posición imperceptiblemente corrida,  si la secuencia de fotos se las pasa a una velocidad superior a la persistencia de la imagen en la retina. Y, si en cambio, se la proyecta a menos velocidad de la que corresponde, se verá como una sucesión de fotos fijas.

En la música pasa algo parecido: cada nota está en el espacio, pero la melodía está en el tiempo. Nosotros escuchamos, una nota por vez pero recordamos esa nota en el contexto de la anterior y de la que viene, con lo cual surge la memoria de la melodía. Por eso, cuando la escuchamos por primera vez, no la entendemos. Si volvemos a escucharla, la percibimos, pero tenemos que retener el contexto ( la melodía) para ubicar la nota que es el texto.

La música sólo se entiende si fue escuchada antes. En realidad, sólo oímos una nota en cada instante. La memoria luego percibe la melodía cuando integra la secuencia de notas. La música es una figura cronal (que se desarrolla en el tiempo), es una figura mnémica.

 

Términos nuevos, neologismos

Prospectar es definir una pre -escena que organiza la perspectiva, penetra el futuro, y  sería equivalente a prescenar (pre -escenar), que organiza, y permite luego cronar (el verbo cronar).

Prescenar está emparentado con prefigurar, con espectar, con pre -ocupación: ya estoy ocupado con eso que voy a hacer, y, por lo tanto, lo estoy prescenando, para lo cual elijo algo como figura y lo demás queda como fondo. También lo teleológico, el deseo, la meta, la tarea, el objetivo, tienen que ver con prospectar, con el proyecto.

 

El presente es una expectativa

El pasado no pasó, nos empuja hacia delante. El presente no es una posición, es una dirección, una flecha en el aire, está en ese lugar pero no está en ese lugar, porque está en movimiento. Sólo existe un instante arrojado adelante.

 

Vivir es expectar

Las secuencias de sostén, de continuidad de este fenómeno de la transformación, son: una, la música, que es una micro secuencia de sostén que permite que alguien se suba a ella y no caiga en el instante paralizado; otra es el deporte, que contiene una secuencia de sostén armada alrededor de la expectativa de un desenlace desconocido y por lo tanto necesita  ser percibido; por lo tanto, exige  la percepción en el ahora. Por eso, desconocer el final es imprescindible para conectar la percepción en el ahora, porque sólo se percibe lo que no se sabía. Por eso no se puede contar el final de una película, nos quita la expectativa que es la esencia de estar vivo.

publicado por terapeutagrupal a las 22:00 · Sin comentarios  ·  Recomendar
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Adolfo Orma

Mi profesion es Psicologo social y Tecnico en adicciones y VIH/SIDA, trabajo hace años en instituciones publicas como el Hospital Psicoasistencial J.T.Borda y en instituciones privadas como terapeuta grupal con pacientes psicoticos, adictos y discapacitados mentales. Coordino grupos de Psicologia SociAL. Soy docente de Arteterapia.

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